Mamá, papá, ¡quiero un perro!

Mamá, papá, ¡quiero un perro!

Cuántas veces habremos oído esto. Y es que los niños disfrutan con los animales, les gustan, sienten curiosidad con ellos… Y claro, al final siempre quieren tener uno en casa. Los beneficios emocionales y físicos de las mascotas para el desarrollo madurativo de los más pequeños son de sobra conocidos.

Les ayuda a potenciar su autoestima, les hace responsabilizarse de un ser vivo que queda –aparentemente –  bajo su cuidado, desarrollan su imaginación… Y, si se trata de animales como perros o gatos, por ejemplo, les ayuda a hacer ejercicio mientras juegan con ellos, corren…

Pero, ¿qué mascota elegir? Lo ideal es tener en cuenta el espacio disponible en casa y la edad del niño. Un perro muy grande no debería vivir en un piso pequeño. Tampoco podemos dejarlo en manos de un niño de cuatro años, por ejemplo, porque le estaríamos sometiendo a un riesgo innecesario. Los gatos, los hámsters, los conejos… hoy en día hay muchas mascotas aptas para la convivencia de los más pequeños.

Una opción interesante y que cada vez cuenta con mayor aceptación es la adopción. Hay muchos animales en refugios que necesitan el calor de una familia y que saben corresponder ese cariño con toneladas de caricias, lametones y arrumacos. Además, ¿quién puede resistirse a esos ojitos que te miran buscando cariño?

Y con tanto amor, a veces es inevitable que se produzcan arañazos, pequeños golpes… que debemos saber curar en cada momento. Si se producen arañazos, lo más importante es limpiar la herida con abundante agua, desinfectarla y cubrir con apósitos estériles. En caso de que sea algo más grave, lo mejor es ir directamente al pediatra. En el caso de golpes leves, aplicar Calmatopic es la mejor opción porque alivia y refresca el lugar de la contusión. Y a seguir jugando.

Aunque aparentemente serán los niños los encargados de cuidar a sus mascotas, son los padres y madres los que deben responsabilizarse en último término del animal, adiestrarle si es necesario y vigilar siempre que se encuentre en perfectas condiciones higiénico-sanitarias.

Recordemos que es un ser vivo, no un juguete del que deshacernos cuando nos cansemos. Al fin y al cabo, una mascota conlleva mucho trabajo, pero lo que nos devuelve en forma de amor y cariño es mucho más valioso.


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