¿Sabes qué te ha picado?

¿Sabes qué te ha picado?

Al estar expuestos a la naturaleza, podemos sufrir molestias en la piel por contacto con algún animal o planta, y cada uno de ellos deja su marca característica cuando “ataca”. La intensidad del dolor y picor depende del animal o planta con el que se contacte. De todas formas, salvo que las víctimas de estos animales o plantas tengan alergia, lo más habitual es que no se necesite revisión médica.

Una manera de prevenir estos ataques de los potenciales agresores, intentando no darles motivos para que se acerquen:

  • No dejar en la mesa productos dulces.
  • Evitar zonas donde pudiera haber agua estancada.
  • No usar perfumes.

En el caso de tener el contacto con animales o plantas, un buen consejo es saber que rascarse provoca la liberación de histamina, y eso produce mayor molestia por un lapso de tiempo más prolongado.

También es importante detectar el tipo de animal o planta, para conocer los aspectos más básicos y características del mismo. Los síntomas más habituales que ocasionan son:

Mosquitos: es muy difícil huir de ellos, y al picarnos nos provocan habones (bultos que salen en la piel a causa de la picadura de un insecto y produce mucho picor) o pápulas (manchas elevadas sobre la piel) con enrojecimiento e hinchazón. Su picor, suele ser extremo.

Avispas y abejas: también originan habón, al que se le suma enrojecimiento, inflamación y picor, siendo más intenso y doloroso que el que provoca la picadura del mosquito. Si se trata de una picadura de abeja, se debe tener especial cuidado al retirar el aguijón, ya que en su extremo está el saco con el veneno y podría ser perjudicial que éste se rompa. La avispa, en cambio, no deja el aguijón clavado.

Medusas: los síntomas comunes a sus picaduras son: dolor, ardor, inflamación y enrojecimiento.

Plantas (como la ortiga): los pelos de la ortiga actúan como una aguja hipodérmica cuando la piel roza contra ella. Causan una sensación de ardor desagradable y una erupción.

¿Qué debes hacer ante una picadura?

Si se trata de una picadura de abeja, se debe retirar el aguijón con unas pinzas. Un poco de hielo envuelto en una toalla o una compresa fría serán útiles para disminuir las molestias, procurando no hacerlo directamente sobre la piel, ya que se podría provocar una quemadura.

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, en caso de picaduras no hay que  administrar antihistamínicos en crema, ya que existe el peligro de que se produzcan erupciones cutáneas con la luz solar. El rascado facilita la liberación de más histamina y, como hemos mencionado, se prolonga la molestia por más tiempo. Si la persona picada sufre reacciones generalizadas en la piel, se debe acudir con urgencia a un centro hospitalario.

En el caso picaduras que no sean de aparente gravedad, como mosquitos, medusas y plantas, es conveniente utilizar un producto tópico como Calmatopic YA-NO-PICA®, por su composición a base de plantas (REGALIZ con efecto anti-irritante y ESPLIEGO con efecto anti-picor). Calmatopic YA-NO-PICA® se aplica deslizando la bola directamente sobre la zona afectada. Se puede repetir la acción tantas veces como sea necesario, y es exclusivamente para uso externo.


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